Así fue como María me llevó a Jesús, y Él “restauró la memoria de mi alma”.

A los 27 años, siendo una católica ferviente, conocí una Iglesia Ortodoxa, allí creí haber encontrado “lo que me faltaba”, al menos así me sentía yo, como habiendo descubierto sin saberlo que La Iglesia, El Cuerpo de Cristo, no está completa si continúa dividida. Al año de haber ido por primera vez a una Liturgia Ortodoxa, recibí el Sacramento de la Crismación. Durante los primeros tiempos, sentía una alegría inmensa, estudiaba, hacía todos los cursos de teología y Biblia a mi alcance, cantaba en el coro, y recibí la bendición del Obispo para ocuparme de preparar el altar como Servidora del Templo, además de otras funciones que iban desde lo administrativo, a la preparación de cursos y la catequesis de los padres de familia; digamos que a lo que había estudiado en los cursos de catequista en la Iglesia Católico-Romana se sumó a lo adquirido en la Ortodoxa, y yo vivía esta “unidad” dentro mío con una total naturalidad y con el deseo de poder transmitir estas “riquezas”. Pero con el tiempo y con las exigencias, lentamente y sin darme cuenta me fui rigidizando, como si todo me llevara a definirme por un lado u otro, entonces entraba en conversaciones y críticas a la Iglesia Católica o al Santo Padre, o a las misas con guitarra, o las costumbres, y debo admitir que en parte por sentirme “extranjera” y por temor a perder el lugar que ocupaba en la comunidad y el aprecio de los que me rodeaban, perdí de vista al Señor,  y, lentamente, se fue diluyendo ese sentido de “Unidad” junto con mi alegría y mi entusiasmo, me volví “juez”, al punto de no ir a Misa si no tenía una Iglesia Ortodoxa cerca… lo único que conservé, y medio en secreto, fue el rezo del Rosario, en especial la novena a la Virgen del Rosario de San Nicolás, los días 17 al 25 de cada mes. Pasaron los años, mi marido se fue de casa y yo me sentí como San Juan en el Apocalipsis, que después de ver la “Gran Batalla” dice “y yo me quedé parado en la playa… “¿Qué hago?, y entonces un pensamiento vino a mi mente: “En estos casos, lo mejor es volver a casa de mamá…” y como mi Mamá era la Iglesia Romana, el domingo 25 de marzo de 2001, vestí a los chicos, me tomé un taxi, y entré en una Iglesia a la cual nunca había entrado, pero de la cual tenía referencias muy buenas en cuanto a la calidez de la comunidad. Fui directo al confesionario y le dije al sacerdote “Necesitamos asilo”, le expliqué brevemente la situación, y el Espíritu Santo, revoloteó por el confesionario, doy fe, porque el sacerdote, me tomó la mano y me dijo “Las puertas de esta Casa están abiertas, Don Bosco los recibe con los brazos abiertos”. Ese domingo se leyó el Evangelio del “Hijo Prodigo”… y por un momento pensé “es para mí” pero todavía seguía demasiado cerrada y rígida, incluso me enojé con una amiga que me dijo que el Señor me estaba diciendo que me perdonaba. ¿A mí? ¿Qué me tiene que perdonar a mí? Digamos que volví a casa de Mamá, pero sin aceptar la purificación que El Señor me estaba proponiendo… Al año de esto, se confirmó que yo tenía cáncer, fui a una consulta médica porque ya no podía respirar y tenía un bulto en el cuello, me sacaron una radiografía de tórax y me dijeron: “Usted está respirando con un solo pulmón“. Los estudios dieron como resultado un Linfoma de Hodgkin, fase IV B, la médula tomada, y una perspectiva de 3 meses de vida. Con total crudeza me dieron este diagnóstico y me dijeron que se podía intentar una quimioterapia muy fuerte con algunas expectativas. Decidí esa noche que quería vivir y no seguir sobreviviendo, le dije al Señor que me ponía en Sus Manos y que, si Le parecía que valía la pena que viviera, estaba dispuesta a seguir el tratamiento, y sino que me llevara con Él. (Puedo decir hoy que me cumplió los dos deseos, me curó, y me llevó con Él también) Durante este pequeño calvario personal que es una quimioterapia, y habiendo decidido ser dócil y hacer todo lo que me dijeran los médicos, las Gracias empezaron a derramarse a raudales, yo sentía que debía ser “obediente” y esto siempre fue difícil para mí que suelo ser bastante rebelde, y que con la excusa de que “el celo por Tu Casa me consume”, a veces se me va la mano. Entonces se empezó a manifestar la Reina de la Paz (Medjugorje) a cada instante, la veía en la pantalla de la televisión, en todos lados, me encontraba con sus mensajes, conocía a gente que me hablaba de Ella, y rezaba, rezaba todo el día, y dado que no podía hacer otra cosa decidí que este tiempo lo iba a utilizar en lo más importante que podía hacer y lo único posible en mi estado: rezar. Además, y desde hacía años, me costaba mucho encontrar la manera de relacionarme con Jesús, entendía la relación con El Padre, y con María, pero con Jesús, no había caso, yo las oraciones se las dirigía al Padre o a la Virgen, con Jesús no hablaba nunca; mi único contacto era Eucarístico, y a través de las Lecturas, pero “cero” diálogo interior con Él, y empecé a sentir que algo me faltaba, entonces se lo pedí a María. La respuesta vino casi inmediatamente, me prestaron un libro sobre Medjugorje, allí leí una nota sobre el Padre Emiliano Tardif que era sanador, y como estaba enferma quise saber más de él, lo busqué en Internet y encontré que había fallecido, casi cierro la página, cuando leí algo sobre una tal Vassula, y por curiosidad, porque me llamó la atención el nombre, y porque “tenía que ser así”, entré en el sitio, y…”Se me abrieron los Cielos”, encontré una mujer ortodoxa que recibía mensajes de Jesús, como si esto fuera poco, veo la foto del que fuera mi Patriarca, Teoctist, y al teclear uno de los mensajes leo la frase “Mi Iglesia no puede respirar con un solo pulmón” y en ese momento supe que la Iglesia estaba tan enferma como yo. Inmediatamente escribí al foro preguntando si había alguien a quien dirigirse en Argentina, y me dieron la dirección de email de Pablo. Pablo me invitó a las reuniones de oración que al principio coincidían con días de quimioterapia, luego con los rayos que me trajeron complicaciones, hasta que el 14 de diciembre de 2002 por fin, pude ir a su casa a rezar. Así fue como María me llevó a Jesús, y Él “restauró la memoria de mi alma”, porque recordé que cuando yo tenía 9 años y estaba pupila en un Colegio, a la noche, a veces estaba tan triste que mientras todos dormían yo iba a la capilla y me pasaba horas hablándole a Jesús que estaba allí crucificado, y recuerdo que sentía que Él me podía entender porque también estaba solo, y de esa manera nos hacíamos compañía, y esos diálogos retornaron a pesar de los años transcurridos y con una cercanía que sólo se puede entender si se vuelve a sentir como un niño. Y entonces, la Unidad volvió a ser parte de mi respiración, al menos así lo veo yo, la unidad es una manera de respirar en Él. Jesús, de ser un Ser lejano con el cual no hablaba, se fue acercando a partir de la lectura de los mensajes; sin presionarme, me fue conquistando, y fue iluminando todo aquello que yo sabía de Él por la Teología y los Evangelios, pero ya no de manera racional sino desde el Corazón, contemplándolo a Él, porque esa es la Verdadera Teología. Y así fue que cuando yo ya me sentía como el Hijo Pródigo, y ya había aceptado que me estaba purificando por haber malgastado mi herencia, Él, encima, me dio una túnica nueva, puso un anillo en mi dedo y me hizo una Fiesta… Uno no está acostumbrado a tanto Amor, yo al menos debo admitir que todavía, a veces, me pregunto ¿todo esto es para mí? ¿No estaré soñando? Yo lo buscaba, pero Él se dejó encontrar, y compruebo a cada instante entre los amigos de la Verdadera Vida en Dios, que a todos nosotros nos busca con el mismo Amor, estemos donde estemos. Hoy Jesús esta acá sentado al lado mío, podría decir que este testimonio lo contamos “nosotros”, y siento que me está conduciendo hacia una espiritualidad Trinitaria, lo cual es entrar en La Familia de Dios, es allí donde ya no hay divisiones, que dentro mío puedo guardar fidelidad a Juan Pablo II y a los Patriarcas sin entrar en conflicto, que los conflictos están afuera y que debemos permanecer dentro de Su Corazón. A veces tropiezo y pienso “se habrá terminado el DIA del Señor para mí”, esto me angustia, algo que no tengo es paciencia, pero cuando logro salir de esas redes de desolación en que nos atrapa el “embaucador”, siempre recuerdo las palabras de Jesús a Vassula “Yo no cancelaré mis designios”. Estoy atravesando la purificación y reconozco que es como un camino ascendente en forma de espiral, que cuando uno cree que llegó a la meta, en realidad está retornando y vuelve a encontrarse con aspectos a purificar que no había visto antes y para esto Jesús nos habla del arrepentimiento incesante dándonos una Llave para abrir las puertas de Su Sagrado Corazón y empezando de nuevo cada día. De esto soy testigo y doy testimonio: Él no nos abandona jamás, aunque a veces permita que atravesemos desiertos, porque es la única manera de que nos demos cuenta de que tenemos sed y nada nos sacia en este mundo, porque no somos del mundo, somos Suyos.

Patricia Agresti (falleció el 25 de junio de 2009), Ciudad de  Buenos Aires, Argentina. – Enero de 2005 (11)

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Experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión.

Hola, soy Inés de 53 años. Comencé a conocer los mensajes de “La Verdadera Vida en Dios” hace 10 años a  través de una de mis hermanas, cuando había decidido salir de la situación de pecado en la que me encontraba (casada por civil con un hombre divorciado de su esposa, con quien estaba casado por Iglesia). A través de los mensajes experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión y renovándome su invitación a la santidad, a la intimidad con Él, a la nueva consagración de mi vida a Él. (Había vivido 10 años consagrada en un instituto secular pero había salido antes de hacer los votos perpetuos por no sentirme capaz de vivir la castidad de por vida).

La lectura de los mensajes fue un bálsamo sanador, y a la vez un estímulo poderoso de superación, pero ya no por miedo, sino por amor. Nunca antes había leído algo que me acercara más a Jesús, que me “abriera el entendimiento para entender las Escrituras”, que me hiciera “comprender con el corazón” cómo nos ama Dios UNO Y TRINO. Encontré en ellos la resonancia de la oración sacerdotal de Jesús, “Que ellos sean UNO, Padre, como Tú y Yo somos UNO, para que el mundo crea que Tú me has enviado”. Me movieron a contemplar la Pasión de Jesús como si yo estuviera presente en esos momentos. Me incentivaron a rezar el rosario diariamente y la coronilla de la misericordia. Compartí los mensajes con muchas personas, algunos los rechazaron, otros los recibieron con indiferencia, pero dos personas los recibieron con fruto y me agradecieron haber sido instrumento para que se encontraran con ellos.

Intenté formar un grupo de oración con meditación de los mensajes, funcionó más o menos un año, con tres a cinco integrantes, pero tuvo como fruto que una capilla de mi parroquia recibiera el Santísimo en forma permanente y que se organizara la adoración en esa capilla durante 12 horas, una vez a la semana, y ya llevamos varios años, dos de las adoradoras comprometidas somos lectoras de la Verdadera Vida en Dios.

Primero conocí los mensajes por internet, después empecé a reenviarlos a mis contactos, después participé en un retiro de la VVeD en Buenos Aires, y luego fui consiguiendo los libros para poder tenerlos más a mano, presté algunos que no me devolvieron, hice fotocopias del primero para las integrantes del grupo, regalé otros y me guardé un ejemplar de cada uno.

Me ayudan mucho a mantener viva mi relación con Jesús, me ayudan a orar, a penetrar en los sentimientos de Jesús, a ofrecerme como víctima por la salvación del mundo. Me estimulan a la confianza y me mueven a la adoración, a la intercesión, al ofrecimiento de mi vida, a la obediencia, a la pobreza evangélica. Junto con ellos recibí la enorme gracia de la vivencia de la castidad alegre y llena de paz (desconocida hasta entonces por mí). Constantemente me cuestionan sobre mi vivencia del seguimiento de Jesús, siempre producen en mí el fruto del Espíritu: paz, alegría, amor. Durante su lectura se produjo en mí una toma de consciencia de pecados pasados que habían pasado desapercibidos por mí, incluso los consideraba obras buenas.

Sus profecías de estilo apocalíptico no me atemorizan, al contrario, me alientan en la esperanza de la completa renovación de la Iglesia y del Mundo y me mueven a aportar mi ofrecimiento para la realización de los planes de Dios. Su lectura me ha movido a amar más a la Iglesia, al Papa, a orar por su Unidad, por sus líderes, por sus pastores, a perseverar en la misa y comunión diarias, confesión frecuente. He conocido más la Iglesia ortodoxa, de la que poco sabía.

Soy más consciente de la Presencia continua de Jesús en mi vida cotidiana, tengo una relación más cercana con Él y a la vez más reverente, más consciente de mi miseria y de Su Santidad. Me falta el ardor misionero, la necesidad de transmitir su amor más explícitamente, pero le sigo pidiendo esta gracia que seguramente me dará si es para su Gloria y el bien de mis hermanos.

Inés,  Argentina – 19 julio 2014 (20)

El padre de mi niñita me exigía que la abortara

Me casé en el año 1995 con el papá de mis gemelos y de mi hijita. No duró mucho, ya que nos separamos y cada uno se fue por su lado, si bien los chicos siempre estaban conmigo. Viéndolo ahora, no era buena madre por el mismo estado lastimoso en el que estaba y como se dice por ahí, me estaba conociendo con un hombre.

Un buen día quise rezar pidiéndole a Dios que me ayudara a dejar de sufrir. A esas alturas, el sufrimiento era el pan de todos los días. Para mi sorpresa, ¡no recordaba ni el Padre Nuestro! Entonces escribí en el buscador de Internet “Oración a Jesús”. No sé cómo, pero lo que recuerdo después, es que yo estaba llorando sobre el teclado de la computadora, porque me estaba viendo en el estado en el que me veía Jesús. Sí, realmente sentía que, el Mensaje de la VVD que estaba leyendo había sido escrito para mí. Desde ese día no deje de leer los Mensajes nunca más.

El pecado es como una adicción, no es fácil dejarlo. Yo estaba muy sometida y continuaba saliendo con ese hombre, hasta que quedé embarazada de V. Se me vino la noche, como se dice por acá, porque el padre de mi niñita me exigía que la abortara. En ese entonces, ya llevaba aproximadamente dos meses leyendo los Mensajes por internet. Yo le respondía que no iba a abortar porque después no podría ver la Imagen de Jesús, ni continuar leyendo, sabiendo que el aborto es muy contrario a la palabra de Dios (A esas alturas, incluso me había comprado la Santa Biblia para acompañar la lectura de los Mensajes). Él me contestaba: “¿Cómo puedes amar algo que no ves?”

Fueron tantos los insultos… Lo más leve eran cosas como que si creía tanto en Dios, pues que Dios me ayude, que él no se quedaría a nuestro lado y que iba a ser una vergüenza para mis hijos ver a su madre de 40 años sola, con otro hijo sin padre. También me decía: “¿Cómo puedes creer tanto en Dios? Eres pobre; yo no veo que Dios te dé nada”. Me duele recordar porque lamentablemente viví momentos muy difíciles y el tentador no dejaba pasar la oportunidad de preguntarme dónde estaba Dios ….

Creo que estas fueron las peores pruebas que viví, así que lo que me resta decir es que Dios no me abandonó jamás y mis hijitos son muy unidos entre sí. Aman a su hermanita V. ¡Qué buena elección fue traerla a la vida! Fue Dios quien lo quiso así para mostrar Su Omnipotencia.

Seguramente que si no hubiera conocido la Verdadera Vida en Dios, hoy ya estaría totalmente muerta espiritualmente y sin oportunidades, porque antes de esto jamás nadie me hablo de lo que significa Amar.

Doy gracias a todos mis hermanos de la VVD, en especial a Patricia (que en Paz descanse), quien me consoló más de una vez cuando la desolación se hacía presente. Llamé a Pablo, quien me invitó a que fuera al grupo de oración en casa de Patricia. El día que nació V., milagrosamente, Sofía, del grupo de oración de la VVD estuvo acompañándome en el hospital, pidiendo la intervención urgente de los médicos porque veía que me ponía morada… y era que la bebita tenía un nudo real del cordón umbilical, y gracias a que ella estaba presente en la habitación pudo pedir auxilio a la guardia médica. Tampoco puedo dejar de lado que otra hermana de la VVD, me amparó cuando el papá de mi hija nos hizo desalojar la casa, dejándonos en la calle. Todos estos acontecimientos dieron frutos, los frutos de la total entrega y abnegación de mi propio ser, para que sea Él quien disponga de todas las cosas. Que se haga Su Voluntad. El día en que quedé sola en mi desconsuelo, abrí un libro de los Mensajes, buscando consuelo y me encontré con el Mensaje del 20 de abril de 1991 con la cita de Mateo 10, 28

“En verdad te digo, no tengas miedo de aquellos que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Teme, más bien a aquel que puede destruir ambos, cuerpo y alma en el infierno. (Mt 10, 28)”

Hoy,  puedo dar gracias a Papá Dios, porque tengo paz interior, algo que nunca antes había sentido, ni vivido.

Débora, Ciudad Buenos Aires, Argentina, – diciembre 2010 (20)

Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo.

Hola, soy Adriana y quiero contarles lo hermoso que estoy viviendo espiritualmente. Desde chica iba a misa, rezaba el rosario y estaba en grupos de la Iglesia pero mi vida religiosa era con idas y venidas, nunca perseveré firmemente en los caminos del SEÑOR. A partir de las misas carismáticas y de la charla que dio Ana Lizarralde con los mensajes de Nuestro Señor, siento que he renacido a la Verdadera Vida en Dios, como el libro dice; comprendí el maravilloso mensaje de amor y misericordia que Dios quiso mostrarme, porque fue su llamado divino el que tocó mi corazón; desde ese momento tengo hambre y necesidad de Jesús y su palabra; en todo lo que hago, mi trabajo, mis tarea hogareñas, reunión con amigos, Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo; es desesperación por alabarlo y contentarlo, es un gozo tan grande el que siento que quería compartirlo con ustedes y agradecerle con el alma al Señor, el haberse hecho presente a través de este libro, para decirme: “despierta de la oscuridad. Aquí estoy hija mía”. Te amo Señor y gracias por la protección de nuestra Santa y dulce Madre. Que todas las glorias y alabanzas sean para nuestro Señor. Amén.

Adriana, San Juan, Argentina.-  Agosto de 2005 (38)

Una parte de mí lloraba pero en mi mente decía: “esto no me puede estar pasando a mí”.

El testimonio del inicio de mi camino de conversión podría ocupar varias páginas.  Sobre mi formación religiosa antes de ella basta decir que no sabía rezar el Padre Nuestro ni el Ave María completos aunque había recibido algo de catequesis de pequeña, la cual se vio interrumpida por un problema familiar, y cuando la preparación de mi hija para la primera comunión. Sin embargo nunca me había confesado ni comulgaba y le tenía un temor irracional a los sacerdotes.

Pero en enero de 2002 escribí en Yahoo: “Dios ayúdame”, al mismo tiempo que pensaba: “Dios debería hablarle a las personas de alguna manera, y ayudarlas”. Y entre los diversos títulos, mi vista se fijó en una frase “Yo soy la Luz… Eres amada por Mí” y  entré a leer el primer Mensaje de la VVD. Jesús conversaba amorosamente con una mujer, que no era ni monja, ni santa. Miraba la pantalla y consternada me decía: “¡¿cómo es posible que Dios le hable a la gente y nadie lo sepa?!”

Luego de leer los Mensajes por cerca de un mes, me di cuenta que el Señor me pedía confesarme con un sacerdote. “No Señor, ¡eso no es para mí!” dije.  Hasta llegué a decirle: “no entiendo que hacés colgado de esa Cruz”. En julio tuve la primera manifestación de la Visita del Señor. Yo no sabía de estas Visitas en ese entonces. Tuve una manifestación de Su Presencia que a veces percibía como calor en el corazón, o como latidos muy rápidos. Comencé a darme cuenta de la gravedad de mis pecados, en especial uno al que la “Voz” que sentía dentro mío llamaba el pecado raíz, y que amorosamente me pedía que buscara en la profundidad de mi ser. Luego lo identifiqué con el orgullo y la vanidad. Una tarde, inesperadamente, tuve una visión estando presentes mi marido y mi hija. Una parte de mí lloraba pero en mi mente decía: “esto no me puede estar pasando a mí”. Pero me rendí y al día siguiente, 28 de julio, me fui a confesar por primera vez a los 51 años de vida. Con la lectura de los Mensajes entendí que el Señor quería que conversara con Él. También me invitó a no trabajar tanto y a dejarme amar. Un mes después estando en una misa, me di cuenta que no había confesado el aborto a los 21 años de un hijo, al que luego le puse el nombre de José Francisco. Y fui a confesarme otra vez con el mismo sacerdote de la primera confesión (*). Mientras rezaba frente a una imagen de la Virgen de Luján me vi a mi misma negra como el carbón. Luego le pregunté al Señor qué quería de mí siendo tan mala. Jesús no dijo nada pero tiempo después leyendo a Isaías 65,1 y Lucas 14,21-24 y meditando el mensaje del 29.10.91 me di cuenta cómo es que el Señor me había llamado.

Hasta el día de hoy rezo las tres oraciones tradicionales que Jesús y la Virgen recomiendan rezar a Vassula. El primer encargo del Señor fue orar por los sacerdotes, por la unificación de las fechas de Pascua y por las almas del purgatorio y lo sigo haciendo hasta hoy. También través de la meditación de la VVD  me di cuenta que debía pasar tiempo con la Virgen y que podía llamarLa Mamá. Ella me compartió una gracia que me acompaña desde entonces y nos unió con mi marido como nunca antes.

En 2003 comencé a ir a los grupos de oración de la VVD y continúo concurriendo. Allí aprendí a meditar la Biblia además de los Mensajes y conocí a mis hermanos en Cristo, quienes con sus virtudes y también con sus defectos me ayudan a cultivar la humildad y la paciencia, así como me sostuvieron con la oración en los momentos de la prueba.

CFsozbnUIAAWkXDEn el 2009 la enfermedad y la aflicción visitaron mi hogar, y cuando el demonio nos tentó a la desesperanza, recordamos que Dios ha bendecido y unido los corazones de nuestra familia con una cadena como la del rosario como lo vi en la visión que me regaló el Señor aquella tarde de julio de 2002.-

(*)             Años después advertí que recibí directamente la absolución del P. Blas porque es miembro de una orden misionera. En la parroquia donde confiesa preside el altar una representación de la Santísima Trinidad con una imagen del Espíritu Santo igual a la paloma que se dibujó ante mis ojos en la visión del día anterior a mi primera confesión, lo cual lo considero una señal para confirmarme el llamado de Dios.

Ana María C.,  Ciudad de Buenos Aires, Argentina, – 8 de mayo de 2014.  (22)

No frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos.

Mi nombre es Sandra, tengo 49 años, fui bautizada a los 19 años en la parroquia María Reina de Lomas del Mirador, Prov. de Buenos Aires – Argentina. Desde chica, aproximadamente a los 10 años de edad, sentí el Amor de Jesús en mi corazón cuando mi padre atravesaba episodios de asma. Aún no estaba bautizada pero prometí al Señor después de ésta experiencia aprender a rezar si mi padre se curaba, ya que era muy chica y aún necesitaba su guía. Al poco tiempo cesó el asma.

Cito este Mensaje extraído en oración, del 31-03-95 – Volumen VI

“Aunque tu mente se había hundido en un profundo olvido, Mi Misericordia vino en tu ayuda y te rescató, curándote. Yo dije: “Yo Me convertiré en su Esposo, su Educador y su Protector y ella será Mi novia, Mi alumna y Mi niña, y Yo la conduciré por una carretera maravillosa, sus pies pisarán sobre zafiros. Yo seré luz de las estrellas mientras cruza lóbregos valles, y su bastón y cayado cuando sea perseguida y cazada. Aunque esté atravesando desiertos y valles, nunca tendrá sed o hambre. Yo seré su copa y mi cuerpo será su alimento.”

Tal vez mi acercamiento hace seis años a la Verdadera Vida en Dios y su influencia para bien de mi alma no tenga que ver con mi conversión; sino más bien con una fe madura, ya que hasta el momento de ingresar a los grupos de Oración, leer La Palabra de Dios y los Mensajes transmitidos a Vassula, no frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos, ni rezaba el Santo Rosario.

Hoy, además de participar en uno de los grupos de Oración de la VVD, participo en un grupo de oración peregrinando a la Santísima Virgen María bajo la advocación Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. Habiendo leído los Mensajes de la VVD y los Mensajes de esta advocación de la  Virgen experimento la Presencia Viva de Jesús en la Sagrada Eucaristía y el inmenso Amor y Misericordia de Él hacia mí y todos los hombres.

Mensaje del 15-06-95: Curaré a muchos más mediante estos Mensajes.

“Tu Palabra, Mi Rey, es un bálsamo curativo. Cuando mi vida era más vil que la arcilla Tu Palabra fue pronunciada en mi oído y lo invisible se hizo rápidamente visible, y como un mundo desconocido para mí, como luz desconocida para el ciego, de repente todas las cosas estaban brillando con una luz resplandeciente, como estrellas radiantes que iluminan los cielos de noche. Tu Palabra me dio vista para entrar en Tu Misterio. Yo te bendigo, mi Señor; pues ahora Tu Amor es visible ante mis ojos, llevando a mi alma a vivir en lealtad a Ti por siempre jamás”.

Sandra Viviana L., ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 6 junio de 2014

“Su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen”

San Beda¿Cómo encontrar las palabras correctas y justas para contar dolores y alegrías compartidas, trabajos, proyectos, ideas, consejos y sabiduría recibida de un ser tan lleno de Dios. Imágenes de Pato (Patricia Agresti), del primer día en el grupo de oración de la calle Callao, contando su experiencia, con el volumen 1 de La Verdadera Vida en Dios que le regaló Gabriela, en el momento que leía en su habitación por primera vez los Mensajes del Señor. En uno de ellos decía palabras que parecían dictadas para ella: “Hija, San Beda te cuida”. “Jesús, ¿quién es San Beda?”, pregunta Vassula….  Silencio, y ¡emoción! porque desde su misma cama Pato contemplaba una imagen del San Beda que desde siempre colgaba en la pared del patio y que quedó como regalo cuando compró la casa… Asombros y regalos que Jesús le tenía reservados… Misterios inconmensurables del Señor… Imágenes de Pato, bendiciendo los alimentos que  íbamos a compartir después del rezo del Rosario, con esa manera tan peculiar de los ortodoxos, bendiciendo y cantando a la vez; imágenes de Pato, contando su viaje a Medjugorje, con alegría, con gozo y, en ese gozoso cuento, desgranando sus sentidas emociones y su gran amor por nuestra querida Reina de la Paz, tan enorme era su amor por nuestra Reina, que Ella, la Mamá, la vino a buscar en su día…, su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen y su partida fue el DIA 25 de junio! Imágenes de Pato, interpretando el Evangelio y los Mensajes del día con mucha seguridad y sabiduría, porque estaba llena del Espíritu Santo. Sabía mucho de doctrina ortodoxa, de los ritos y de los iconos y de los Santos Padres, gran colaboradora en la redacción del boletín de Argentina. Pionera del envío del Rosario de los días miércoles por Internet, miembro del grupo encargado de los grupos de oración, imágenes de los primeros desayunos de trabajo con Hugo e Inés, alegría por el trabajo desinteresado para el Señor y esperanza enorme en los Sagrados Corazones. Imágenes de Pato, del Rosario en su casa de los cuartos sábados, de confidencias tristes y esperas contenidas por la oración y la Misa. “Alégrate María, comenzaba siempre las Aves. Y María, se alegraba, segura de los adelantos espirituales de su hija tan querida. Respetuosa, colaboradora, entregada a Dios, buenísima compañera y excelente madre, ejemplo de tus hijos y compañeros, diste testimonio como quería Jesús, de Su Amor y de Su Misericordia, y de haber sido muy buena alumna del Señor, absolutamente honesta con Dios y con nosotros tus hermanos, tratando de vivir una Verdadera Vida en Dios, en lo callado, en lo humilde, en el dolor entregado al Señor.”

Testimonio sobre Patricia Agresti (+2009) por Mabel R., Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 2010. (10)